Tiene Un Pingüino en mi Ascensor una canción de sugerente título: “No hay nada más frustrante que hacer anuncios de suavizante”. Digo lo de sugerente porque a mí me ha sugerido unos cuantos pareados de temática publicitaria:

No hay nada más deprimente
que hacer anuncios de detergente.
No hay nada más terrorífico
que hacer anuncios de dentífrico.
No hay cosa más aburría
que hacer anuncios de lejía.
No hay nada más triste
que hacer un trucho de alpiste.
No hay cosa más espantosa
que hacer una telepromoción de Ana Rosa.
No hay mayor desgracia
que hacer un expositor de farmacia.
No hay mayor pollo
que hacer anuncios de bollos.
No hay mayor estafa
que hacer un trucho de gafas.
No hay mayor onanismo
que anunciarse uno mismo.
No hay cosa más mojigata
que hacer anuncios de patatas.
No hay nada más demodé
que un anuncio de Ferrero Rocher.
No hay anuncios más feos
que los de los Ruiz Mateos.
No hay nada más ruin
que no pagar a un trainí.
No hay logotipo más diminuto
que el del PP en la campaña del Estatuto.
No hay mayor salida de tono
que invitar al cliente a una sono.
No hay nada más irrisorio
que anunciar un supositorio.
No hay nada más maquiavélico
que anunciar Fórum Filatélico.
No hay nada más surrealista
que tener un cliente dentista.
No hay mayor desconsuelo
que enamorarse de una modelo.
No hay cosa más inhumana
que currar el fin de semana.
No hay nada más plasta
que Ana Duato anunciando pasta.
No hay nada más criminal
que hacer un anuncio de Pascual.
No hay peor jingle
que el del anuncio de Pringles.
No hay nada más gris
que el libro rojo de Luis.
No hay peor medicina
que hacer anuncios de aspirina.
No hay peor mamarrachada
que la campaña de las Fuerzas Armadas.
No hay nada más memo
que repetir una demo.
No hay nada que más canse
que ver toda la tele de Sanse.
No hay mayor desventura
que hacer un folleto de Port Aventura.
No hay peor marrón
que hacer un vídeo de convención.
No hay mayor expolio
que fusilar un portafolio.
No hay nada más divertido
que hacer un anuncio de cocido.
No hay nada más desfasado
que un eslogan con pareado.

Y eso es todo, de momento. Aunque no son muchos (contando los versos, no llegaría a cinco sonetos), si me echáis un cable podemos alcanzar la cifra de 1000.

A por ellos.